The Sky Was Made of Amethyst

The Sky Was Made of Amethyst

Amanda Moreno

25 / 09 / 20  -  27 / 11 / 20 // VLC
The Sky Was Made of Amethyst
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Amatista es una roca de origen magmático. También conocidas como rocas ígneas, este tipo de rocas se originan a partir del magma que se encuentra en el interior de La Tierra. El magma es una masa de rocas fundidas. Las rocas y los minerales son la base de nuestro planeta, un cúmulo de materia viva, y materia muerta, de materia fósil. Basura y oro, minerales y petróleo, animales y verduras, plástico y arena, huesos y vísceras. 

Amatista es una variedad del cuarzo en color violeta. El color puede ser más o menos intenso, según la cantidad de hierro que contenga. Cuanto más intenso el color, más preciada la piedra. Es el cristal del mes de febrero. Sus propiedades están conectadas con el chakra del tercer ojo, el centro de la espiritualidad y la intuición, y también del chakra de la corona, el que gobierna nuestra conexión con el universo. El color violeta es el color en el que se funden todos los opuestos, marca el límite entre lo visible y lo invisible, y en el arco iris enlaza con el invisible ultravioleta. 
 
Estas rocas no solo nos hablan de algo muy antiguo o de algo muerto, sino que nos muestran la historia del planeta, para decirnos que este pasado distante de la Tierra está conectado con el presente vivo y nos informan del futuro.
 
Amatista era una mujer mortal de la que el dios Baco se enamoró. Baco es el dios griego del vino, de la fiesta y del desenfreno. El nombre de ella proviene del griego amethystos: del prefijo a-, “no”, y de methystos, “intoxicado”, lo cual significa “no borracho”. La leyenda cuenta que Amatista, para huir del acoso del dios borracho pidió ayuda a Artemisa, la diosa de los animales, de la caza y de la virginidad. Ésta la escuchó y para ayudarla la convirtió en una roca de cuarzo blanco. Baco, enfadado y triste vertió una copa de vino sobre la roca, tiñendo de púrpura el cristal. A raíz de esta historia el cristal de amatista era considerado antiguamente un antídoto contra la embriaguez, y también un símbolo de la pureza, y de la sabiduría divina. 
 
El trabajo de Amanda Moreno nos lleva a ese lugar del tiempo sin tiempo, del mito o del fósil. Un tiempo que a veces podemos leer en las piedras, y a veces recordar en el cuerpo, y a los que ponemos nombres para no olvidarlos. Nombres como Amatista o como Qfwfq, o como “La explosión Cámbrica”. Qfwfq es el narrador de Las Cosmicómicas de Italo Calvino, quién nos cuenta como era vivir todos en un punto: Cada punto de nosotros coincidía con cada punto de los demás en un punto único que era aquel donde estábamos todos. Amatista era una chica que se convirtió en piedra, y el Cámbrico es un período geológico. La “explosión Cámbrica” fue una “explosión” de formas de vida que dio lugar a muchas de las vidas que conocemos ahora. En el registro fósil de ese período aparecen los miembros más primitivos de muchos de los animales multicelulares que más adelante formarían los animales modernos. Esos primeros multicelulares, como la pobre chica Amatista, luego metamorfosearon en roca y se convirtieron en memoria material. 
 
En Mil años de historia no lineal de Manuel de Landa, el fósil se convierte en una evidencia de la continuidad evolutiva entre la carne y la piedra, una forma en que los cuerpos recuerdan sus orígenes minerales planetarios al “cruzar el umbral de regreso al mundo de rocas".A partir de generar una simultaneidad entre lo mineral y lo humano Amanda Moreno estimula la capacidad de recordar una forma de vida anterior, de revivir nuestra existencia lítica, entre lo que ha hecho la tierra y lo que hemos hecho nosotros. La tierra hace rocas y formas y movimiento y calor, nosotros con ese calor hacemos herramientas y artefactos, y le damos nombres mitológicos y llenamos la tierra de lugares míticos. Si el magma en movimiento hace rocas, hace y deshace continentes, superpone y amasa los materiales generando un conglomerado temporal, Amanda nos recuerda que nosotros también formamos parte de esta masa. 
 
La teoría geológica que explica este proceso se irguió a finales del s. XVIII, se llamó “Plutonismo”, de Plutón, el dios griego del inframundo. Los partidarios del plutonismo eran completamente opuestos a los del “neptunismo”, quienes defendían la formación submarina de minerales y el concepto de un "océano universal"; los plutonistas, negaban rotundamente la teoría de que el agua pudiese producir efecto alguno sobre el mineral. Hoy en día, en cambio, hay quien afirma que los orígenes del agua están en las rocas, en base a análisis hechos en meteoritos venidos del espacio, los cuales habrían sido los portadores de moléculas de agua extraterrestre que habrían desembocado en los océanos.Podemos decir que el desarrollo de las teorías científicas geológicas a lo largo de la historia está lleno de mitos. 
 
Fue el mismo teórico del plutonismo, James Hutton, que acuñó el término “Tiempo Profundo” -“Deep Time” en inglés-, para referirse al tiempo del origen del planeta (4,54 miles de millones de años). Un tiempo antes del tiempo, el tiempo sin tiempo ni espacio que describe Qfwfq. El Tiempo Profundo es esencialmente un “tiempo geológico”, una temporalidad que nosotros, los humanos, no podemos imaginar, pero que como sugiere de Landa y Amanda Moreno, “podemos sentir”. Por esto existe la idea de una “geología afectiva”. Dana Luciano defiende esta idea de un necesario replanteamiento antro-descentralizado de lo sensorial, una revisión de las divisiones entre los sentidos y de las jerarquías sensoriales modernas. Remite al hábito que comparten muchos geólogos de hablar del tiempo profundo en términos de sensación corporal. Recupera de una observación del mismo Hutton el concepto de una “disconformidad lítica”: una formación rocosa en la cual coexisten dos formaciones rocosas unidas que datan de períodos geológicos muy lejanos en el tiempo separadas por un lapso de más de 50 millones de años. ¡50 millones de años! El tiempo profundo se manifiestaría aquí precisamente en lo que no se puede ver, a través de un vacío en el registro rocoso, y ofrecería por lo tanto una “evidencia palpable”. Luciano propone que mediante el “sentir en el tiempo geológico” podemos situar distintas nociones para pensar sobre lo que es posible sentir en el cuerpo. 
 
Cuando estamos sentados arriba de una masa que en otro tiempo estuvo en el fondo del océano, o cuando sostenemos en la mano un fragmento de fósil, o cuando imaginamos las formas de los proto-continentes bautizados con nombres tan fantásticos como Pannotia, Rondinia, Gondawa o Pangea. Nos nos enfrentamos al vertiginoso efecto de la caída en el abismo temporal. Un efecto que pasa por el cuerpo, más que por la mente y que necesita del poder de la imaginación para resolverse. Podemos hablar así, de la agencia de la materia inorgánica. La voz que nos habla en “Your fossil Existence”, de Amanda Moreno, encarnaría la propuesta de un conocimiento encarnado y de un pensamiento sensual, lítico. Luciano lo relaciona con las palabras de Audre Lorde cuando dice how women might attend to what sensual pleasure has to teach. En definitiva, con una propuesta feminista de acercamiento al mundo material, que reconoce el contacto y la experiencia del cuerpo como activador de conocimiento crítico.
 
El cielo hecho de amatista es la primera frase de la canción Violet de la banda Hole. Una canción de desamor cantada a gritos, bajo un cielo encendido de color púrpura.
 
 
Caterina Almirall. Comisaria independiente.

#theskywasmadeofamethysttactel