Però no tinc temps...

Però no tinc temps...

Paco Chanivet, Guillermo Ros

17 / 09 / 20  -  07 / 01 / 21 // BCN
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps...
Però no tinc temps per a aquesta merda ara mateix, com si m'importessin els concursos de pixades entre monstres.

1. Después de que la Corporación saliese de allí y dejase todo aquello vacío, solo había perros. Espai Tactel Toormix había dejado de ser el destino comercial de los turistas y se había convertido en un pipican. Anteriormente, sus resorts fueron las delicias de especies y androides que acudían para huir de sus realidades estáticas. Sin embargo, desde que la última fragata huyese después de haber vaciado el planeta de recursos, los perros eran los únicos que sobrevivían en aquella ruina de mundo. 

2. Fragmento de diario 
“Tres semanas de trabajo despiadado bajo un 85% de humedad, hemos sido devorados por el trance estético y transfigurado nuestros anhelos, miedos y frustraciones en una jauría de pesadillas. 
Hemos puesto nuestros cuerpos a trabajar al 150% de sus posibilidades. Pandemia, humo, el polvo del cemento… Las gotas del sudor servían para dar de beber a los perros. Mientras les diésemos un premio nos permitían seguir dándoles forma. Ya no llevan correa, están desatados, vagan solos fusionándose con todo aquello que nos rodea.  
[…] 
Hay mosquitos y la mascarilla está ya empapada. Los perros ahora comen piedras, los medicamentos, hojarasca. Al menos mientras comen dejan tiempo para que revoloteen mis ideas, de las cuales ya solo escucho zumbidos herméticos como moscas en una urna.  
Cada vez que tengo un proyecto cierro la puerta, la sesión, mi vida. Le doy la espalda al mundo y doy de comer a mis perros.”  

3. ii n n n n n n n n   
Tanto Guillermo Ros como Paco Chanivet comparten una necesidad productiva: entender el material. Ambos necesitan verse afectados por los recursos y los procesos utilizados. A su vez, esta afección comporta en una contaminación sobre el material a transformar. Esta transformación conlleva a un recogimiento con el que pretenden sincerarse con la propia producción. En su proceso de control sobre la materia suelen verse desbordados por el contexto. Sus trabajos permean con los ritmos vitales y profesionales en los que habitan. Fuerzas externas como el ritmo del realismo capitalista se convierte en un látigo que golpea sus obras y causa unas cicatrices que ambos prefieren no ocultar. Sin caer en la trampa de la romantización de la precariedad, Paco y Guillermo, proyectan no solo una serie de imaginarios ficticios, sino un posicionamiento situado frente a su contexto profesional. Esto se resuelve a través de la construcción de un universo de referencias simbólicas autobiográficas y contextuales que hablan y apelan al sistema artístico y a sus políticas. 

Los dos artistas entienden la exposición como un fragmento de un universo que queda fuera del marco expositivo. En un tipo de narrativa mucho más relacionada con la construcción de Lore que de una línea argumental. Cada objeto, gesto o característica insertada juega un papel en el transfondo de un universo narrativo. Texturas que remiten a las canteras donde fue adquirida la piedra, reminiscencias gestuales de antiguos monumentos tallados en piedra en Egipto, metáforas irónicas sobre su identidad… No hay un gesto gratuito, este es un punto crucial en el lenguaje de los dos artistas, cada objeto se hilvana dentro de una coherencia metalingüística, autoreferencial o narrativa. “Però no tinc temps per a aquesta merda ara mateix, com si m'importessin els concursos de pixades entre monstres” es un un fragmento temporal del universo proyectado por Paco Chanivet y Guillermo Ros. Dos camadas que se encontraron, dos productores que dialogan a partir de una serie de personajes y objetos caninos.  

Un día Kanye West tuitea “When speaking about sections of the company I like to use the word arms on stead of divisions”. Mal traducida la palabra “arms” se lee como brazos, como si Yeezy pensase su empresa como un cuerpo cyborg con tantos brazos como secciones tiene, como un Sheeva hipercapitalista. Los perros de esta exposición plantean la misma estructura, son proyecciones de ambos artistas. Brazos, armas, perros… Cada uno con un papel, como en el teatro clásico en el que cada personaje responde a un arquetipo, los perros de Guillermo y Paco juegan un rol en esta mazmorra. 

Y como en las mazmorras toda identidad solida se diluye. Los perros comen todos de los mismos bebederos, duermen en las mismas jaulas, se revuelcan en sus meadas… Con sus rasgos propios y sus parecidos hibridados ambas camadas comparten necesidades, miedos y horrores.

CAMADA X 
  • Guardián: parasitado por la piedra, infectado por el propio material. Perro hipertrofiado, valiéndose de su propio cuerpo como herramienta productora. Cabeza amputada, núcleo de mármol y cola de Marihuana.
  • Maquínico: brazo tecnológico que permite desarrollar el trabajo. Máquina que necesita acoplarse a un flujo enérgico, un brazo subyugado a las corrientes del deseo creativo y productivo de la matriz. Elemento necesario para la supervivencia de la camada por sus capacidad de relación con el contexto el cual afecta de forma violenta y debastante.
  • Colillero: siempre puteado, cenicero del despotismo de un contexto que no le permite más que perderse en su propio papel. Máscara de una rabia contenida. Se alimenta de hojas secas, los restos de una producción que solo ve esparcida por su espalda. Obligado a seguir produciendo en su cuerpo los placeres de un material que solo recogerá como cenicero. 
  • Creador: sustento conceptual de la camada. Un híbrido entre perro y humano, en la desmembración corporal de la jauría las funciones de este serían el control de los flujos neuronales. Presionado por su propio riego y sobreestimulado por la matriz, recuerda al Dr Gero mientras escupe humo y bilis por sus tubos de escape.

CAMADA Y
  • Drenado: conectada a dos inyectores de los que salen tres cables que se empalman con la matriz. La drenada que presta energía. Perra flaca hace tiempo que la succión le impide estar en posiciones activas.
  • Habitado: los demonios parasitan su interior dejándose ver en sus articulaciones que se abren y se cierran.  Perro apaleado por sus propias fuerzas y consumido por las fuerzas estéticas. Una incubadora de los demonios sonrientes y parasitos que se reproducen por las camadas.
  • Neurótico: perro con larvas dentro de una urna. Una especie de cabeza desproporcionada tipo burbuja con fruta putrefacta. Cruce de la camada con una antigua jauría de felinos egipcios. Dentro del grupo responde a la vertiente más racional.
  • Guasón: el perro intuitivo, el pequeño que trae el hueso mas grande. Tres ojos de intuición. Pese a su tamaño se atreve a traer huesos que no puede acarrear, que rebasan su escala y sus posibilidades. Los perros juguetones solían tener unas presas favoritas. Unas criaturas blandas que se dejan apresar por su olor.

4. Los Círculos Parasitarios
Es habitual que los perros salvajes contraigan relaciones con insectos parasitarios. Una relación tóxica que se alimenta del huésped y con la que obtienen algún beneficio. En algún momento del proceso el sujeto parasitado percibe daño o perjuicio por parte del parásito. El parásito va proyectándose a través del cuerpo anfitrión el cual vuelve su hogar. Su tiempo simbiótico le permite vivir oculto hasta que se revela. El cuerpo hospedante se convierte en una cáscara en la que construir una arquitectura escondida que absorbe y drena la energía del organismo parasitado. En el momento catártico de su revelación el parasito ya ha conseguido modificar la apariencia y la estructura interna del huésped.

Construidos y domesticados para su acople a la vida humana los perros podrían entenderse como el resultado de una relación parasitaria. Como especie son una muestra más del sometimiento de la naturaleza al control y uso humano. Los perros actuales, como los medicamentos o la marihuana, son ejemplos de como un ser orgánico se ha visto violentamente transformado por los deseos de la especie humana.

La exposición también es un parasito, una supraestructura virtual y tangible que drena las fuerzas y tiempos de los agentes del mundo artístico. La exposición es una máquina con mil brazos que se inyectan y se conectan con los cachos desperdigados de los artistas con forma de perro. Espai Tactel Toormix es una matriz más, un órgano interno de un ser desmembrado, sin rostro ni cuerpo; una matriz de una mente colmena repartida por las mil y una salas de exposición del sistema artístico contemporáneo.

Propiciado por un acople deseante los cuerpos drenados activan los brazos de la exposición a partir de estímulos neuronales, ideas y deseos. Los deseos de producción propician un acople parasitario del que el sistema artístico contemporáneo se alimenta. El acople tiene más que ver con la picadura de Célula que con un acople amable. Esta picadura deja el cuerpo drenado en una piel sin órganos, vacía, blanda y hueca. Cómo esa escena, que una vez vista te persigue, en la que el vástago del Dr. Gero drena a una persona hasta dejar su piel en un estado chicloso al que se le va vaciando el cuerpo hasta que su mano ya no puede ni sostener el fajo de billetes que portaba.

Cuando Fausto acepta hablar con Mefistófeles es consciente que a partir de ese momento todo va a cambiar. Como el sí de Lester a Lorne en el hospital de Fargo. Como el sí de un artista a la materialización de alguna de sus piezas. El deseo de producción se puede convertir en una simbiosis violenta, enmarcada del acople parasitario del propio sistema arte. La creación artística presenta círculos parasitarios concéntricos que se alimentan de aquello que encierran en su perímetro.

Las larvas que le han salido algunos perros advierten el estado acelerado de su parasitismo. Los insectos ya han crecido y madurado, han decidido mostrarse en su última forma. Aparecen por las articulaciones, por los empalmes entre extremidades de los perros. Como energías endemoniadas brotan buscando la parte frágil del huésped. Parásitos-góblins movidos por sinergias estéticas absorbidas del cuerpo del perro, de la mente del artista. Igual puedes escuchar su risa aguda mientras te ves reflejado en su mirada. 

Carles Àngel Saurí. Comisario independiente.

#peronotinctempstactel