Les Enfants terribles

Les Enfants terribles

Aggtelek, Raphaël Barontini, Christto & Andrew, Fito Conesa, Antonio Fernández Alvira, Natacha Lesueur, Momu & No Es, Amanda Moreno, Miguel Rael, Michael Roy, Carlos Sáez, Luis Úrculo, Vicky Uslé

01 / 06 / 19  -  09 / 08 / 19 // VLC
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Hoja de sala: UNA FILOSOFÍA DEL DESORDEN

 Todo ente organizado ante nosotros esconderá una ficción: existe UN orden, UN programa, podemos salvarnos pues UNA lógica nos protege. 

 Al coger una hoja de sala asimos un fragmento de discurso que nos tranquilizará, incluso si su naturaleza esta colmada de interrogantes. Nos protegerá al afirmar que esa espacio especialidad caótica es UNA sala, que lo que nos muestra es una exposición, que ocupamos el territorio del arte. Confiaremos en que nos sirva de guía o al menos que nos facilite un contexto en el que construir, obviando que cada persona es un contexto en sí misma. 

 Si apelo al recurso del NO y escribo: Esta no es una exposición de/para/con/sobre Cocteau, será fácil desactivar mis palabras jugando a los opuestos. 

 Así que recurro a un préstamo, utilizo algo que no me pertenece y que no sabré como devolver: un título que Cocteau no llegó a utilizar. No será el único pero intentaré ser lo más honesto a la hora de tratar con las economías afectivas. Me aferro así al desorden sabiendo que también va a ser otra impostura, intentaré jugar a él mientras desvelo algunas lógicas, algunos sistemas… 

 “Los detalles nunca salen a la luz y sus fieles poseen un idioma propio que impediría entenderles si, por casualidad, se les escuchara sin que ellos se dieran cuenta.”
Jean COCTEAU, Les Enfants terribles, 1929

 Si recurro a una hoja de sala (objeto) en una exposición (lugar) de arte contemporáneo (sujeto) confiaré en encontrar un lenguaje, un código para los elegidos, para aquellas personas que afirmen formar parte o, al menos, lo deseen. 

 La infancia genera sus propios dispositivos de pertenencia, los aprendemos aplicándolos a nuestra vivencia para así integrarnos en órdenes sociales, profesionales, de clase, identitarios, de prestigio… Cada uno de ellos posee las palabras que permitirán el acceso, la identificación por parte del resto del grupo. La diferencia radica en que la flexibilidad a la hora de construir realidad durante la niñez se va solidificando, dotando de un peso al lenguaje que anteriormente no tenía. 

 “Yet the whole question of the distinction between 'language' and 'reality' was eventually forced into consciousness, initially in a surprising way.” 
Raymond WILLIAMS, Marxism and literature, 1977

 Dejamos de construir la realidad a nuestro antojo, consensuada con el resto de los jugadores, para asumir que otros han enunciado las palabras que construyen nuestra vivencia, que nuestra capacidad para definir el juego se ha reducido hasta casi la extinción. 

 Los protagonistas de la novela de Cocteau no solo jugaban sino que evidenciaban que jugar era pertenecer a otro lugar, “estaban” en el juego, como se puede estar en trance o en una realidad alterada. Alucinados, perteneciendo y construyendo. Decidiendo el valor de los objetos que componen “la caja de tesoros” siendo críticos, espectadores y productores de su propia obra. 

 ¿Es el arte un gesto infantil o un desafío por recuperar un poder que ejercíamos de niños?

 “Era el tesoro. Tesoro imposible de describir , de tanto como los objetos del cajón habían alterado su utilidad dotándose de valores simbólicos, y que no ofrecía al profano sino el espectáculo de un revoltijo de llaves inglesas, de tubos de aspirina, de anillos de aluminio y de bigudíes.”
Jean COCTEAU, Les Enfants terribles, 1929

La primera impresión siempre es la de desorden, la de un caos de elementos cuya lógica debemos descubrir. Estamos aquí buscando asideros que nos permitan generar un relato, narrar algo que nos ayude a explicar y comprendernos. Sí hemos llegado hasta aquí confiamos en que la lectura nos aporte alguna clave.

 Recordemos lo que ya sabíamos o intuimos:

 Espai Tactel, tras ocho años inaugura su tercer espacio, que funcionará al mismo tiempo que Espai Tactel Toormix en Barcelona. 
 Una galería de arte y una nómina de trece artistas, posiblemente cada una de las obras corresponda a cada uno de ellos. 
 Al situarse en la segunda planta de un edificio nos lleva a pensar en la convivencia, junto a la sala de exposiciones y el lugar de trabajo, de un tercer espacio privado. 
 En la zona de trabajo encontramos un grabado de Cocteau  -no solo novelista, dramaturgo, cineasta,…- también una composición en la que unos artistas de la galería dialogan con obras que percibimos como anteriores. Posiblemente este espacio sea el que nos facilite las pistas que nos lleven a pensar que estos cruces entre artistas de la galería y otros creadores pasados continúe en la zona privada, en la vivienda, como en la habitación de los hermanos en la novela, con su lógica y reglas internas, una filosofía desordenada que entra en conflicto con el aparente orden externo. 
 Y sí, la novela, los niños terribles que da nombre al proyecto y nos hablan de cómo la galería quiere presentarse:
 - Como la expresión que ha pasado a nuestro lenguaje cotidiano
 - Como la historia que se narra en el libro
 - Como el legado de, en palabras de Paul Valery, una de las mentes más “diverting” que podemos traducir como desviadas, aunque no solo.
 No olvidemos la presencia de una hoja de sala que intenta desordenarnos, recordándonos que una exposición es un cruce de soledades. 

 “Here I am busting my gut to make these things, do these things that are part of my personal truth, and I put them out in front of this unknown group of people.”
David WOJNAROWICZ, Weight of the Earth, Tape Journal, November 1988

Soy un desconocido que le habla a otro. Te comunico que mis lógicas son las del deseo, una voluntad de hacer que estos trece trabajos junto a la exposición oculta tras el muro, que nos vuelve a mostrar a los mismos artistas dialogando con algunas obras que conforman la Colección Chappaz, signifiquen, que el cruce de voluntades nos acompañe cuando la recorremos uniéndose a las nuestras. Que cada uno de nosotros formemos parte del juego, que “estemos en él”. 

 Ya he desvelado mi papel como comisario y como educador de esta anarquía, no muy distinto del revoltijo que compone nuestras vidas. Soy uno más que decide arriesgarse a “estar”, a hacer que esta realidad sea más fuerte que otras y que busca compartir ese estado. 
 “(…) se dio cuenta que la mano que él mantenía cogida estaba caliente y que este calor tranquilizador le permitía seguir jugando su juego. Juego es un término muy inexacto, pero así es como Paul designaba ese estado de semi-consciencia en el que se sumergen los niños.” 
Jean  COCTEAU, Les enfants terribles, 1929

 En 1975, año de su asesinato, Pasolini comparte su primer recuerdo, una cortina. Este capítulo nos conduce al siguiente “impotencia ante el lenguaje pedagógico de las cosa”, por que esa simple cortina ha iniciado ya la educación de Pasolini, marcando un entorno social, un gusto estético, un posicionamiento político que su familia, inconscientemente, le intenta trasmitir. 
Son esos mismos objetos, en forma de obras de arte, con los que Ismael Chappaz y Juanma Menero se formaron; el modo de presentarlos aquí es conviviendo con los artistas que conforman el actual universo de Espai Tactel. Prosiguiendo por tanto a la educación y el juego.  

 Y esta hoja de sala no es más que un reflejo de como un invitado ha intentado sumarse a ese productivo desorden en el que se ha decidido mostrar una selección de la caja de tesoros. Los motivos de porque estas obras estén aquí son, como apunta el texto de Rimbaud que también forma parte de la muestra, un pequeño adelante en el camino al fin del mundo. Un capítulo más de esta filosofía en proceso que, entre todos, estamos escribiendo.

“Ce ne peut être que la fin du monde, en avançant.”
Arthur Rimbaud, Enfance, 1874 

Eduardo García Nieto
Comisariado y educación


ARTISTAS:
 AGGTELEK (Gema Perales (1982) y Xandro Vallès (1978)), Raphäel BARONTINI (1984), Edmond Bille (1878), Henry Bischoff (1882), Rodolphe Théophile Bosshard (1889), CHRISTTO & ANDREW (Christto Sanz (1985) y Andrew Weir (1987)), Fito CONESA (1980), Hans Erni (1909), Antonio FERNÁNDEZ ALVIRA (1977), Leonor Fini (1907), Natacha LESUEUR (1971), Jean Lurçat (1892), MOMU & NO ES (Lucía Moreno Murillo (1982) y Eva Noguera Escudero (1979)), Amanda MORENO (1982), Gérard de Palézieux (1919), Miguel RAEL (1974), Germaine Richier (1902), Auguste Rodin (1840), Michael ROY (1973),  Carlos SÁEZ (1988), Roland Topor (1938), Luis ÚRCULO (1978), Vicky USLÉ (1981) y Félix Vallotton (1865)

(Los nombres en mayúsculas corresponden a los artistas de la galería)

#lesenfantsterriblestactel