Goya Voodoomania

Goya Voodoomania

Raphaël Barontini

26 / 11 / 19  -  10 / 01 / 20 // VLC
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
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Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Goya Voodoomania
Une parade royale sur Mars

Baby boo 
Vudú

1, 2, … 5, 6 y 7… y todo se reconvierte.
Los gusanos vuelven a la siembra
y los astros no alumbran la tierra
8 y 9…12 y 13, el de la mala suerte

Ubú Vudú

Telas, lentejuelas, 
colores brillantes
duelen como espuelas
hasta las vidas, de antes

Vudú, Bantú
7, 6 y 5 y 4

Restauración o muerte.
El aire se vuelve en vendaval
trae a la vida lo inerte
la mañana después del carnaval

3 y 2,

Cierra los ojos.
Pintura occidental
saca los huesos y ponlos a bailar
Ríe Goya en la saturnal

1
Ya no hay ninguno.


Voudou for Goya
(Hechizo para un tout-monde o soneto libre travestido). J.C.

Una marcha de espíritus

Los discursos del siglo XX dibujaron una imagen muy concreta para el pensamiento. Me refiero a la noción de constelación que a lo largo del tiempo se puso en relación con el proyecto filosófico de Walter Benjamin. Al conjunto de astros se sumaron el rizoma deleuziano y el archipiélago glissantiano. El pensamiento construye imaginarios vivos que transforman nuestro mundo y que ponen en peligro lo establecido. En el caso del pensamiento en archipiélago, además de constituir una filosofía planetaria en torno al concepto de créolité, este dibuja una estructura sobre las políticas de la otredad en forma de suma de islas. La créolité es una hibridación en perpetua transformación cuyo principio se hallaría en las correspondencias de fricción/afección entre colonizador y colonizado y que se extenderían como una repolitización de las relaciones, idea anunciada por Édouard Glissant en su Poétique de la Relation. En este sentido el vudú podría entenderse, en primera instancia, como un símbolo de los pueblos del Caribe. Pero, y siguiendo lo dicho, como una práctica cultural y cultual que nace con la fusión entre los ritos isleños de orden sincretista o animista de origen africano, el cristianismo católico y la convivencia de otras formas de creencia ocultista. 

Goya Voodoomania. Une parade royale sur Mars es la primera exposición individual en estado español del artista de origen caribeño-italiano Raphaël Barontini (París, 1984). En ella se abre el tiempo para un vudú reconstituyente. Es decir, la vudumanía planteada por Barontini operaría en dos escalas y una serie de capas. La primera escala sería una reconstitución de la historia de dolor y violencia del colonizado a través de la resurrección de los muertos. La segunda escala haría referencia a la escritura de una contra-historia donde las figuras negras adquieren el papel principal en una historia de las imágenes. Estas dos escalas se exponen en términos de muerte-vida, resurrección de los cuerpos, restauración de los poderes, sanación y exorcismo de los traumas -en su primera escala, y re-escritura de las historias de los otros -en la segunda. 

Además, un continuo de capas se entrecruzan sobre estas estructuras en una trama sobre la historia de la representación del poder en el arte. Esta se nos ofrece capitaneada por estandartes, banderas o pinturas que figuran un acercamiento a estudios sobre el retrato de la monarquía o nobleza europea -principalmente francesa y española. A los personajes de la pintura de corte se suman, a manera de collage deconstructivo, imágenes de estatuas-fetiche, de personas y personajes de una negritud panafricana. Este gesto de hibridación en la imagen vudú se traduciría como una forma de créolité. Por otro lado, otras veladuras crean un espacio de mascarada. Un desfile de carnaval parece nacer entre los colores brillantes de las telas de Barontini. Orfeu negro o el Arlequín de Goya, de los disfraces al trance, todo parece indicar que en este festejo la revuelta va a comenzar. La pesadilla se vuelve real a la hora del despertar. Los muertos han vuelto a la vida en una saturnal en la que el dios devora a sus hijos. Goya, como el primer pintor de la Modernidad, mostró en sus Caprichos, Pinturas negras o en Los desastres de la guerra toda la oscuridad del alma del ser humano. Y, sin embargo, en la tenuidad de ello un brillo asoma de nuevo. 

La vudumanía exploraría la posibilidad de un imaginario de futuro créole. Quizá en Saturno como soñara la diáspora en voz de Sun Ra. Quizá sobre la tierra de Marte. Así, Barontini nos hechiza con un sortilegio para un tout-monde. Aquí la magia palia los desastres de la historia. 

Johanna Caplliure

#goyavoodoomania